La enfermedad

by Tina Paterson on 5.11.2009

#

Eso, eso, si no arreglan lo que nosotros decimos son malos muy malos …
Tienen que arreglarlo y mantenerlo todo y todo a la vez y sin molestar a los vecinos, ni subir los impuestos y dejarlo como a cada uno nos guste.

Por cierto … donde estan las asociaciones de pelotaris, o grupos de personas comprometidas con la cultura, el patrimonio que arreglen esa construcción … PONIENDO DINERO, no firmas o pancartas.

No mejor quejarse y no hacer nada, total queda siempre mejor quejarse …Malos todos los partidos, todos los alcaldes, … malos malos malos, unos fascistas sin ninguna duda y el que diga otra cosa … fascista, vendido, …

El dinero de todos, es para que se arreglen lugares que (eso si, lamentablemente) no aportan a la sociedad actual una causa para mantenerlos.

Seria util si se recombirtiera en otra cosa, se respetaria la contrucción y se le daria un uso …

Pero con el dinero de todos, los impuestos … que total como ese dinero NO ES DE NADIE …

Se nota un poquito que estoy algo quemado con este tipo de “asociaciones” que remueven las conciencias ciudadanas sin aportar nada más lejos de sus propias narices??

Por cierto, la web un 10.

Un saludo y entiendan este comentario con humor ;-)))

Una respuesta:
#

Mira tú que curioso pero ya pasó hace unos años lo que comentas, lo malo es que nadie (medios de comunicación) te lo ha contado, por qué será, será:

Un antiguo pelotari (el solito) a finales de los ochenta movió “Roma con Santiago” para conseguir que una empresa le comprase el frontón Beti Jai y lo dedicase a la pelota. Tras muchos cambios hoy esa empresa se llama Aguirene y, que se sepa, sigue siendo la dueña.

Pero mira tú por dónde, la empresa tras la compra (300 millones de pesetas) “se rajó” y en vez de restaurar y dar uso público al frontón como espacio deportivo gestionado por una empresa privada, no lo hizo nunca, como tu pedías en tu comentario. Y ¿por qué no?

Pues porque intentó aumentar su aprovechamiento y construir un aparcamiento subterráneo (vamos que ya lo tenían pensando de antes de poner la pasta, fijo), y claro, al ser el frontón un B.I.C esto no se pudo hacer, es decir la ley de patrimonio lo impedía. Conclusión, el pelotari se quedó sin frontón y la empresa vasca con un edificio histórico del que no podía sacar beneficio… Y lo dejó como estaba: en ruina…

Años después la empresa trató con Juan Antonio Roca (caso Malaya), y éste vía su testaferro Montserrat Corulla (amiga íntima de Gallardón), convenció al alcalde (de eso se jactaba según las cintas que le grabó la policia) para que la municipalidad intentasen bajar/cambiar la protección total y permitirles construir: garajes y un hotel en el interior… Pero, mala suerte, de nuevo se paró. En este caso fue la CIPAM. Los de Malaya, por cierto están en la carcel.

Ahora, los vascos deben de estar esperando a que se caiga sólo y así, conseguir que le quiten la protección.

Moraleja: por eso tenemos poder democrático y estado de derecho, por que la empresa privada española se comporta contra el bien público, cuando menos se demuestra con este caso: si se hubiese seguido la iniciativa privada el Beti Jai ya no existiría.

Si ésto que te cuento no te parece una verguenza ciudadana, creo que la enfermedad (partidos políticos, ayuntamientos, especuladores, votantes) de este país es mucho mayor de lo que me imaginaba…

Tristeza.
D.