Toma que toma

by Tina Paterson on 5.08.2009

Hola,

Llevan meses de acoso. Nos odian. Desearían vernos muertos. Actúan como una banda y son poderosos. Hablan de derechos de autor pero en realidad intentan proteger su derecho de pernada. Intentan olvidar su propio olvido metiendo la mano en los bolsillos de los demás. ¿Quién se ha descargado un disco de Ramoncín? ¿Quién se ha bajado de internet un disco de Teddy Bautista? Silencio. Sus públicos murieron hace décadas y casi seguro que fallecieron de aburrimiento. Se dicen víctimas del robo pero en realidad nadie les roba a ellos, porque nadie se fija en ellos, porque ya solo existen en calidad de gendarmes. Quieren ser policías y quieren una porra. Intentan impedir que nos hablemos, que nos comuniquemos. Quieren cobrar por palabra pronunciada, por palabra intercambiada, aunque las palabras en cuestión no sean suyas.

Leo la entrevista que María Ovelar le hace al creador de Firefox en El País. Mike Shiver explica que la gente que desarrolla el navegador "son jóvenes y creen en el bien común de la red. Comparten una visión bastante hippy. Para ellos los programas propietarios son un error porque van contra la naturaleza de internet". Habla un lenguaje distinto, un lenguaje que en la Sociedad General de Autores no entienden. Me imagino a Bautista retirando todos los ejemplares de El País que circulan por la SGAE para que nadie lea la entrevista. Me le imagino telefoneando a Javier Moreno y pidiendo la cabeza de la periodista. "Si te atreviste con Enric González no entiendo porqué ahora tendría que temblarte la mano".

Dicen que nuestros comportamientos terminarán con la industria. Y yo empiezo a pensar que ojalá sea así. Si no lo hacemos pronto será la propia industria la que termine con el cine y con la música. Tenemos que defendernos de la industria que promueve "Fuga de cerebros" y "Mentiras y gordas". Existen buenos guionistas y mucha gente con buenas ideas a quienes esa industria únicamente ofrece puertas cerradas. Esa industria ha conseguido que hacer una película sea una tarea casi imposible si no formas parte de ella. Son un coto cerrado de relaciones endogámicas, y ya se sabe que la endogamia es causa de hemofilias, malformaciones y enfermedades varias.

Habría que pedir cuentas a la quejicosa industria por todas las películas que no permitieron hacer, por todos los proyectos aparcados, por todas las historias frustradas que no permitieron contar, por todos los discos que quedaron sin publicar. Habría que pedirles cuentas y, si se niegan a responder, terminar con ellos. ¡Viva la dinamita!

Besos.

Esta tía cada vez escribe ejor. Brillante.
D.