Trayectoria y construcción de mi universo

by Tina Paterson on 12.23.2013



Como la mecánica de un viejo reloj de pared al que alguien dio cuerda de un modo no premeditado, todo se inició hace un año.

Perdón.

Para mí todo comenzó hace un año, pero no así para ella.

Fueron meses antes cuando ella empezó a desplazarse inquieta y solitaria por la superficie de la tierra.

Una mañana ella tomó un avión, luego otro. Sobrevoló continentes. Cruzó un océanos. Aterrizó en Sudamérica.

Durante medio año, se desplazó por esa parte del mundo de arriba a abajo, de abajo a arriba. En avión, en autobús, en coche y, hasta caminando. Ella ya había andado, sabía lo que era eso.

También, de vez en cuando, decidió estarse quieta. Descansar. Pero, su tiempo se acababa, tenía que volver. Volver a casa.

Ella tomó otro avión. Cruzó el océano de vuelta. Aterrizó en Madrid. Sólo era una escala, en el largo camino de vuelta.

Allí se detuvo. Reflexionó. Y decidió repetir algo que ya había hecho.

¿Por qué? Ni ella misma lo sabía.

Los viajeros no piensan en volver. Pero a veces, simplemente demoran ese acto que puede resultarles desolador y hasta dramático, cómo: alargando el viaje con otro viaje más.

De esta manera, ella se subió a un autobús. Llegó a la vieja ciudad de León y durante un mes, colaboró en un albergue, limpiando, cocinando,... demorando la vuelta.

Un día cargó a hombros su mochila y dejó aquel lugar. Ese día se puso de nuevo a caminar.

Cuatro días después de este hecho, yo corría hacia la Estación Sur de Madrid temiendo perder un autobús que estaba a punto de llevarme hacía el viaje más impresionante y revelador que iba a hacer en mi vida.
Claro que éso, yo ni lo sospechaba.

El sendero estaba marcado con una línea clara que había que seguir, y así nuestras trayectorias se acabaron cruzando. Primero, sin más valor que el propio de la experiencia colectiva, más adelante, de un modo personal. Finalmente, una noche llegamos a nuestro destino.

Entonces, como dos trenes al salir simultáneamente de la misma estación, nos percatamos que hasta ese momento habíamos viajado en paralelo. Desde nuestras ventanillas imaginarias, nos observamos y nos soñamos juntos, a pesar de que sabíamos que en unos pocos segundos nuestras direcciones opuestas nos separarían para siempre.

Fueron unos segundos.

Fueron en realidad dos horas.

Fueron en realidad unos meses.

Afortunadamente, muy pronto, vamos a asistir al final de este extraordinario viaje.
D.



Biography and construction of my universe.

As the mechanics of an old wall clock that someone gave to string all began a year ago.

I apologize.

For me it all started a year ago, but not for her.

It was two years ago when she started moving restless and lonely at the surface of the earth.

One day she took a plane, then another. It flew continents. She crossed one ocean. She landed in South America.

For half a year, she moved to that part of the world from top to bottom, bottom to top. By plane, by bus, by car and even, walking. She had walked, she knew what it was.

Also, from time to time, he decided to stop. Just rest.

It happened in this way, almost a year in the South. But his time was up, she had to return. Back to home.

She took another plane. She crossed the ocean back. She landed in Madrid. Was just a stopover on the long way back.

There she stopped. She mused. And she decided to repeat something he had already done.

Why? She herself did not know.

Travelers do not think back. But sometimes, just delay it may find that fact distressing and even dramatic , like: lengthening the trip with another trip.

So, she took a bus. She came to the old city of León and for one month worked in a hostel, cleaning, cooking , ... delaying the return.

One day she took her bag and left the place. That day began walking again.

Four days after this fact, I ran into the Estación Sur de Madrid fearing losing a bus that would take me to this most impressive and revealing journey was going to do in my life.
But, that I neither suspected.

The trail was marked with a thin line to be followed, and so crossed paths. First no more value than the own collective experience, later in a personal way.

Finally one day we reached our destination.

Then, like two trains leave the same station at the same time, we realized that we had traveled so far in parallel. From our imaginary windows, we observe and we dream together, even though we knew that in a few seconds our opposite directions separate us forever.

There were a few seconds.

They were actually two hours.

They were actually a few months.

Fortunately, very soon, we will attend the end of this extraordinary journey.
D.