El eclipse

by Tina Paterson on 6.27.2010



Recuerdo un hecho insólito que viví hace años. Organizamos una protesta en el ayuntamiento. Para ello conseguimos unos pases especiales de prensa, con el propósito de boicotear una presentación institucional en la misma Casa de la Villa de Madrid. Al empezar su discurso el alcalde, nos pusimos a gritar consignas, subidos por la tensión del momento, la presencia de verdaderos periodistas y los empujones de los matones que protegen a nuestros políticos...

El edil, muy fino, decidió aguantar el chaparrón, pero quizá ante la presencia de la prensa, en vez de sacarnos de allí a trompazos, nos invitó curiosamente a tomar la palabra. Literalmente nos cedió su micro. Entonces, una tímida activista se acercó al estrado emocionada. Habló y las consignas entonces sonaron raras, como huecas, no por que tuvieran sentido, que lo tenían y mucho, sino por que su tono entonces no correspondía. Al acabar, con falsa cortesía, nos sacaron de allí y su acto siguió, no me cabe duda, sin más altercados.

Aunque para muchos de los activistas participantes, aquello fue una gran victoria. Yo por desgracia no lo veía de ese modo.

Esta mañana, leo como el Museo Picasso de Barcelona, una de sus instituciones culturales más señeras y con más visitas de esa urbe, tiene también cuenta como usuario de la red Tea-tron. Y este hecho baladí, me entristece y me hace pensar en lo confuso que es todo. Y más cuando se que es una red autogestionaria, sin ayudas públicas de ningún tipo, y por tanto con un futuro muy incierto. Tea-tron, por si no lo saben, padece una precariedad económica aguda...

Me entristece, a pesar de que se que esa gente del Museo de marras, sólo intenta, como todas, ganar algo de visibilidad (y más si es gratuita). Tienen derecho, yo mismo tengo una cuenta hace mucho, y ni siquiera he pujado por una triste camiseta. Sólo donantes anónimos y gente como el Antic Teatre, que hace tiempo incluye publicidad, y colaboran en  el sustento económico de esta gente que han creado, la red escénica online más interesante de la península.

En cualquier caso, sigo desengañado, confuso, como tras aquel incidente en el ayuntamiento de Madrid.

Creo que no me gusta lo que hacen con nosotros las instituciones políticas o culturales. No, no me gusta, nada.