Por qué luchamos por el Beti Jai

by Tina Paterson on 5.13.2009

IMG_1322 por Igor G.M..

El frontón Beti Jai representa el fracaso de este país como un sistema de derechos capaz de producir bienestar y justicia.

El silencio.

Lo que define al edificio de la calle marqués de Riscal, 7 es el silencio. Un mutismo que se puede perfectamente describir como cómplice y culpable. Y no quiero decir que todos tengamos la culpa. No, quiero decir que nuestro sistema tiene toda la culpa.

Me he percatado de que en la gran mayoría de las conversaciones, textos u opiniones sobre el tema, todo el mundo considera la situación del Beti Jai como rara. ¡Ah! ¿Qué descubre ahora que el país donde vive no es como se lo han contado?

La extrañeza.

Para muchos, el proceso de destrucción planificada del Beti Jai de Madrid ha sido el descubrimiento de que el sistema nos miente, de que los políticos en quién confiabamos se saltan las leyes, los medios de comunicacion te dejan de lado, los proyectos ciudadanos que hablan de participación y apoyo popular no cuentan contigo y que el poder real lo ejercen otros, y sólo está sirviendo para promover más diferencias entre las gentes. Es decir nuestro sistema, nos cuenta una cosa, y hace la contraria. En resumen, en el caso del Beti Jai: nuestros poderes públicos no han aspirado al bien general.

Por eso esta lucha es tan importante. Nos han educado con unos valores. Nuestras leyes promueven unos ideales. Pero resulta que jugando con esas mismas leyes, desde hace cuatro años el viejo frontón ya podría ser historia. Hoy la gente pasaría por allí y diría:

- ¿Un frontón? Si algo se ve entre las paredes de cristal del hotel de lujo.

Hace cuatro años, miembros del ayuntamiento actuaron de facto para proponer la descatalogación de un monumento con la máxima protección cultural y artística y propuesto para ser declarado Patrimonio de la Humanidad. Un día hace cuatro años ésto ocurría, y ni Vd., ni yo, ni nadie se enteró. Sólo algunos miembros de la comisión de patrimonio (CIPAM), y de milagro, consiguieron in extremis, detenerlos.

El velo

¿Milagro? Pero, ... ¿así se hacen las cosas en este país?
Quítense ya el velo de los ojos y, por ejemplo, cuando se despacha a gusto criticando la corrupción endémica en Italia, acuérdese del Beti Jai.

El Beti Jai es ésto: la historia de una ocultación. Y ahora que empieza a salir a la luz, gracias a los esfuerzos de una pobre plataforma ciudadana sin apoyos y casi sin voz, se descubre que la mentira es lo que mueve nuestro sistema político, y se le ponen los pelos de punta a uno, al ver lo que ha ocurrido en este país en los últimos años.

Es hora de cambiar tanta miseria.
D.