El azul es un color cálido

by Tina Paterson on 11.03.2013



Plano general: Adèle sale de su casa y corre hacia el autobús.

Así empieza La vida de Adèle: con un plano general de libro, como mostrando una cámara en pleno rodaje, pero que están a punto de escamotearnos, sin duda queriendo despedirse de la razón por la que estamos en una sala a oscuras: el propio cine.

A partir de ahí, empieza un viaje de tres horas sobre el rostro de una actriz. Casi una persecución. Puro acoso, un acoso cinematográfico, rallando en una intimidad perturbadora. Pero al final toda esta crudeza, resulta ser una mirada certera hacia un cierto tipo de mujer. Hacia aquellas mujeres demasiado atrapadas en una mezcla explosiva de incomunicación, deseos propios y frustración. Una verdadera entomología de la soledad de una mujer cualquiera, por encima de la historia original: el cómic "El azul es un color cálido", que más parece si estuviese tomada sobre una persona anónima al azar.

Al igual que Gravity (puro virtuosismo cinematográfico con los menos ingredientes posibles) la cámara está siempre a un centímetro de nuestra piel, y se entreteje con elipses cortantes, y una sinceridad y realismo que nos mete en la cabeza de una mujer con crudeza y desolación.

Sombreros en alto ante esta joya del cine.
D.