Skype

by Tina Paterson on 11.08.2010


"Quien me iba a decir el uso que le iba a dar a Skype al salir de España. Una costumbre que empezó por la necesidad de comunicarme gratuitamente con amigos y familia y que progresivamente va revelando las paradojas a las que nos enfrenta el uso de una nueva tecnología. Desde que empecé a utilizarlo se han ido sucediendo situaciones de lo más singular: He cocinado y comido junto a un amigo y he enseñado mi casa a toda la familia (facilitado al 100% por la movilidad de los portátiles).

Muy curioso fue también mi virtual presencia en un viernes openlab, que organiza Medialab-Prado. Así fue como sucedió: David Rodríguez me llamó con su portátil. Él y Xomin cocinaban una de sus recetas para los presentes. Tras hablar un rato me empezó a pasar con amigos que por allí pululaban. Fue muy parecido a estar de verdad allí. Cuando estuvo lista la comida, el último con el que hablé me dejó allí delante de la pantalla sin mucho ya que hacer y se fue a comer con los demás. Por evitar la brusquedad de colgar sin despedirmeme, permanecí allí, dentro de mi cárcel de cristal líquido, mirándoles.

Sentí que la vieja fantasía de espiar por un agujerito a los demás se hacía realidad por un momento, nadie me veía ni me escuchaba, pero yo sí a ellos. Hice una captura de pantalla del momento (a lo cual me aficionado) y cuando ví que el olvido persistía me aburrí y colgué."

- 9 meses en Rotterdam

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D.