8.08.2016

Cucarachas



Como un apocalipsis zombie las cucarachas han abandonado sus agujeros subterráneos. Al parecer unos simpáticos funcionarios del Ayuntamiento de Taipei se pasean por las calles con una espacie de lanzallamas de veneno y las gasean en cada rendija.

Esta mañana las cucarachas en racimos corretean a plena luz del día. Millares de ellas, grandes y chicas huyendo del gas tóxico, mientras los empleados de tiendas y restaurantes se afanan armados de escobas y periódicos enrollados para que no entren en sus tiendas.

Todo Taipei está construido mal. Bueno mal no, como el culo. Urbanísticamente esta ciudad no tiene arreglo, o quizá si lo tiene: dinamitarla y volverla a edificar. Mientras esa utopía llega, millones de personas y cucarachas se apiñan juntos en una convivencia mutuamente vigilada. Ellas están ahí, ellos duermen acá. Incluso, los chinos tienen un apodo para ellas: Xiao quiang: Pequeñas forzudas.

Está mañana sólo hemos visto lo obvio: que las cucarachas son los otros habitantes de esta capital desmesurada. Están aquí por ahora y se van a quedar para rato. Eso sí, por lo menos ya casi no hay ratas.

D.

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