El nido del escorpión

by Tina Paterson on 10.01.2012

"Lo ocurrido este pasado sábado contiene tantas historias ligadas, atadas entre sí, que no sé por cual empezar y por cual terminar, siquiera si hay un principio y un final.
Tras dos días de intensidad y tres de distancia, todo se diluye y concentra de la misma manera en la memoria hecha matrioska.



[deseo panorámico]

Tu mano viene a la mia, sentadas sobre un sofá negro en una habitación roja. Nuestras mentes giran y recorren la secuencia de escenas.
A nuestra derecha, ella tumbada sobre una metálica jaula. Su compañera saborea las pinceladas de chocolate que decoran las puntas de sus pies. La lengua penetra con parsimonia cada cóncava distancia entre sus dedos. Mis pupilas de detienen en cada fotograma.
A su izquierda, más cerca de nuestro centro, está Ella, eje de nuestra noche y tu vida. Juega cuidadosa con un gran chico bueno, de educada musculatura y entrega por ejercitar. El cáñamo inmoviliza una mano sobre su corazón, en una pose de honesto juramento a pecho descubierto y ojos vendados. La cuerda azota ahora el resto de su piel paralizada, que parece proteger sus primeras profundas impresiones.
Y ya en nuestra izquierda, una mano diestra sujeta el flogger y las ganas de ser violentamente acariciado por su acompañante. Las tiras de cuero caminan por su torso señalando el camino que será marcado con repentinos golpes. Él se entrega entre sus botas altas, oscuras, brillantes. Minutos antes eran las mías, las cedí con gusto para verlas en acción en otras piernas, y ahora disfruto de sus decididos movimientos, de la boca que las besa, de la humedad que las lame lentamente.



[deseo cenital]

Sus dientes descienden la cremallera que libera la envoltura de vinilo, alta, oscura, ahora más brillante. La sujeta entre manos y de rodillas me la ofrece. Minutos antes eran de su dominante casual, ahora ella me las devuelve con gusto a través de otras piernas, doblegadas bajo mi mirada, cenital. Él las calza en mis pies hasta llegar a mis muslos, entre ellos inmovilizo sus labios, apretados contra los míos. Tras el calentamiento global baja poco a poco hasta mis elevados talones y comienza a cubrir su altura con saliva. Apoyo el tacón libre sobre su cabeza y la huella impresa profundiza en su pensamiento que le ordena lamer más rápidamente.
Le libero e invito a agradecer a nuestra provocadora cómplice su generoso buen hacer. Se abrazan y me uno a ellos, entre besos y agradecimientos.



[deseo contrapicado]

Cambiamos de sala para humedecer algo más que nuestra libido y nos sentamos con nuestra copa en la mano.
Cerca de ella el rostro suspendido de Kuss se balancea, seguido de su cuerpo entre cuerdas, en un abrazo de yute infinito. Mi mirada contrapicada observa a Alberto Noshibari, su pareja ahora más que nunca. Tensa y destensa las poleas que nacen del techo, dejando que su cuerpo repose en el suelo o se eleve sobre él hacia otros lugares, invisibles incluso para él mismo. Por eso cuando recoge a su compañera entre sus brazos, como canta en esos momentos la voz de Nick Cave, es más un intento de recuperarla que de dejar que descanse en su pecho.
Las uniones perceptibles e imperceptibles se contraen y relajan creando una coreografía emocional en la que muchxs participamos desde nuestros asientos.
Kuss está ahora en el suelo, inmóvil por fuera, en continuo movimiento por dentro. Su cabeza reposa sobre el corazón de su atador, quien la eleva ahora con sus brazos y la aleja de la sala entre aplausos.

Más allá de estas secuencias, en cada uno de sus planos, hay películas completas que no puedo revelar, pero que menciono para no olvidar que la matrioska de la memoria no ha de dejar de recordarlas."

Las andanzas nocturnas de Eva Versus en su blog.
D.