5.24.2011

Epopeya



El día empezó con un revolcón en casa. Después de desayunar, dimos un paseo.
Tuvimos una visita a la hora de comer. Al rato, mientras guisaba y arreglaba la mesa para los tres, os acostatéis en la otra habitación.
Oía los gemidos. Creo que también vosotros a mí, y eso os ponía...

Por la noche te ligaste al de rizos, y acabaste durmiendo en su casa.
De madrugada, volviste a casa. Exhausta.
Chica, ...no me extraña.
D.

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