La fiesta de las luces de invierno

by Tina Paterson on 11.25.2008


¿Sabían que según datos oficiales sólo el 3% de los españoles (unos 700.000) son católicos practicantes (van a misa)? ¿Sabían que sólo alrededor de un 25% hace uso de alguno de los sacramentos: matrimonio, bautismo, etc. y la cifra baja cada año estrepitosamente?

Entonces, por qué celebramos una Navidad religiosa o fervorosa, cuando sus ritos culturales o tradicionales, por no decir comerciales, son en la práctica verdaderas actividades ajenas a la creencia en la fe de Jesucristo. Comer con la familia o los compañeros de empresa, salir de compras, celebrar el cambio de fecha del calendario, regalar o salir de paseo por la ciudad iluminada, son actos totalmente, como diríamos, ateos.

Siguiendo esta lógica, y la de no faltar a otras creencias que conviven desde hace tiempo con nosotros, una comisión encargada de llevar a cabo las celebraciones oficiales de esas fechas en la ciudad de Oxford (con el acuerdo de las administraciones y con el rechazo de las autoridades eclesiásticas católicas o no, claro ven que se les acaba el chiringuito), han decidido no volver a celebrar unas navidades de una religiosidad falsa o impuesta, como ocurre en el resto del mundo. Además, con muy buen criterio, han decidido cambiarle el nombre y allí desde este año se denominan: Fiesta de las luces de invierno. Imagínense ésto en España, cuando en la practica todavía estamos en la época de Franco viendo polémicas por la orden de retirar los crucifijos de las escuelas, o la incomprensible pervivencia de la asignatura de religión.

O, por qué no llamarla: Solsticio de Invierno.
D.